miércoles, 6 de enero de 2010

LAS IDEAS Y EL HUMOR DE NERUDA

El profesor de filosofía Victor Farías es un chileno de fama y prestigio internacional que con su trabajo estuvo -y está- en medio del debate de ideas de la más importante prensa europea. Ha vivido, trabajado e investigado una buena parte de su existencia en Alemania. Fue alumno de Heidegger el filósofo alemán, que talvez sea uno de los que ha ejercido una mayor influencia en el pensamiento de vastos sectores políticos y académicos de este siglo.

Esta familiaridad con el pensamiento y la trayectoria humana de Heidegger le hizo descubrir la inquietante verdad de que el ilustre personaje fue un público y consecuente adherente al nacional socialismo hitleriano. Reunió Farías una documentación impresionante e indiscutible para probar que tal pensador -seguido por humanistas cristianos y laicos- fue orgánicamente un partidario en la práctica y en la teoría de las ideas y las acciones más deshumanizadas. Su libro “Heidegger y el nazismo” provocó una tempestad que todavía estremece. No ha sido refutado en su contenido y en sus pruebas más esenciales.

Por contraste Víctor Farías ha dedicado mucho de su tiempo en los últimos años al estudio de la poesía de Pablo Neruda. Es profesor en la actualidad de la Universidad Libre de Berlín y allí con sus alumnos ha desentrañado la médula de la obra nerudiana a la luz de un examen riguroso de su contenido. Viaja periódicamente a Santiago para continuar su tarea. Trabaja con los libros y los manuscritos del poeta en su casa de “La Chascona” sede de la Fundación Pablo Neruda.

Allí le encontramos recientemente. Es un hombre cordial y muy chileno. Nos dijo “Quiero hablar sólo sobre Neruda ya que de Heidegger lo he dicho casi todo”. Así dialogamos sobre el poeta en una especie de ping-pong de preguntas y respuestas.

Profesor Farías, su trabajo académico ha estado dedicado sobre todo a la filosofía. ¿Su interés por la poesía es un asunto aparte?

-Sí, lo que ha determinado mi labor ha sido la filosofía. Eso equivale a profundizar en los pensadores clásicos de Oriente y Occidente. En tales afanes me di cuenta, desgraciadamente, que en Latinoamérica casi no existe la filosofía.

¿No es un juicio exagerado?

-Hay estudiosos, profesores de filosofía, personas que van a Europa o que sin hacer tales viajes aceptan de una manera u otra los módulos del pensamiento europeo y los reproducen.

¿Por eso ha dirigido su atención a la poesía latinoamericana?

-En nuestro continente existen cumbres de la literatura que son más importantes que las figuras europeas. Me di cuenta hace tiempo que los equivalentes a los grandes pensadores de Europa son nuestros escritores importantes. Por eso he dirigido mi atención hacia sus creaciones.

¿Neruda entre ellos?

-Neruda en primer lugar. No tuve que hacer ningún esfuerzo para darme cuenta que en la obra de Neruda existe todo un desarrollo de un profundo pensamiento latinoamericano.

EL PENSAMIENTO DE NERUDA

¿Entonces ve al poeta como filósofo?

-¿Porqué no? Veo también a un filósofo en Neruda. Y mi preocupación por su obra es un intento de poner a mis compatriotas y a mi mismo frente a una reflexión extraordinariamente original y nada fácil de interpretar. Sus libros están condicionados por el marxismo. Pero poseen una elaboración “a la chilena” de gran sutileza. Quisiera contribuir a una lectura más detenida y seria de tan inmenso poeta.

Usted vive y trabaja en Berlín. ¿No es extraño leer a Neruda en un medio prusiano?

-Leer las “Odas Elementales” en medio de la bruma de Berlín es un poco reproducir a mi país. Estudiamos con mis alumnos a Neruda casi como un bálsamo. En Europa es difícil saber lo que es la amistad, el cariño, la pena. No están a flor de piel los sentimientos de ese ente extraño que Ilamamos ser humano. Neruda -que es uno de los grandes poetas de nuestra época nos dice que pueden pasar muchas cosas en la historia humana pero que hay una que no termina: el trabajo por humanizar la vida. Leer su poesía en Berlín es un consuelo además de un goce.

¿Y sus alumnos entienden totalmente a Neruda?

-Lo entienden profundamente. La elaboración de su lenguaje es tan perfecta que es una permanente fuente de revitalización de la vida y de estímulo a la inteligencia. Por eso para un filósofo -y sobre todo para un chileno- Neruda es mucho más que una invitación. Es una inmensa esperanza y una tarea.

DEBAJO DEL TEXTO

¿Por qué eligió para un estudio exhaustivo “Estravagario”?

-He querido hacer patente la historia de ese texto. Los filósofos y profesores de literatura suelen moverse en una doble actitud: unos sostienen que los textos escritos provienen de la influencia y de la interacción de factores sociales, históricos, políticos y los otros convierten a los libros en una torre de marfil de la cual nadie puede salir y sólo se puede entender un sustantivo comparándolo con un adjetivo y una coma con un punto. Ambos parten de hipótesis ingenuas.

¿Por qué?

 -Ellos creen que el texto es aquello que compramos en una librería. La verdad es que cada texto tiene su historia. Desde las primeras anotaciones en una libreta hasta un primer proyecto de manuscrito. Las correcciones de ese manuscrito y de las pruebas de imprenta constituyen todo un camino en el cual el texto recién alcanza la forma final que su autor decide publicar. Hay muchísimo que aprender de ese proceso.

¿Y qué ha aprendido Usted?

-Cuando hice un análisis de “Cien años de Soledad”, me encontré con que a García Márquez no le gustaban que las mariposas creadas por uno de sus personajes fuesen amarillas, quería que fueran azules. Después de cinco intentos no lo logró. Hay una estrictez en la escritura que nosotros habitualmente le atribuimos a los matemáticos, a los físicos. No nos damos cuenta de que la vida interna de una obra de arte es también inexorable y precisa. Todo eso es una buena reserva para la reflexión.

¿También es así en Neruda?

-Naturalmente. Examinando los originales de Neruda he visto que ha vacilado entre cinco adjetivos para decidirse finalmente por un sexto. Y luego pone un séptimo. Es interesante examinar que hay detrás de todas sus correcciones.

EL HUMOR Y LA HISTORIA

¿No le parece que Neruda era un tanto humorista y que esa condición está reflejada en todo “Estravagario”?

-Neruda es por cierto un gran humorista. Pero a diferencia de los filósofos no quiso jamás ridiculizar al mundo concreto. Con “Estravagario” me ocurrió algo parecido a cuando vi el film de Chaplin “El Gran Dictador”. El mundo en una época de crisis puede ser visto en todas las categorías patéticas de su gravedad. Pero lo más certero y profundo -al fin y al cabo- es reírnos de nosotros mismos que hicimos este mundo. El humor puede ser al mismo tiempo la más cruel y la más humana de las cualidades del hombre. En Neruda la risa se vincula a los conceptos más fundamentales de Occidente.

¿Pero no cree que la risa no es un buen instrumento para asumir la historia de Occidente a cuyos “conceptos fundamentales” vincula al poeta?

-La historia de Oriente y Occidente es igualmente seria. No hay ningún profeta que se ría. Desde Moisés hasta Jesús. Los problemas fundamentales de la historia universal son tratados con una seriedad que hoy los médicos llaman deprimente y angustiosa. El pueblo de Israel y los cristianos que vinieron después han sido sometidos a un stress histórico gigantesco que muchas veces se ha volcado en violencia y agresión.

¿Qué tiene que ver eso con “Estravagario”?

-Neruda es capaz de hacer en “Estravagario” un milagro. A saber: decir todo lo que la post modernidad critica en la modernidad. Todo lo que el Occidente literario, humanitario, liberal, radical quiso poner en movimiento y dejó abandonado en el camino. A cambio de eso predominaron relaciones escépticas, irracionales, individualistas.

LAS EXIGENCIAS DEL POETA

¿Y qué exige Neruda?

-Exige a los liberales que lo sean, a los conservadores que conserven el resto del mundo que nos queda, a los que defienden a los pobres que no sean tan ricos, exige a los intelectuales que sean sencillos y no inventen terminologías alambicadas que oscurecen las verdades que quieren demostrar etc.

¿No había intentado antes de ese libro una crítica semejante?

-La denuncia del carácter grotesco que le hemos dado a nuestra existencia la formuló Neruda en los años 50. Igual que Chaplin cuando se enfrentó al fascismo en lugar de insistir en la denuncia épica, con banderas rojas al viento, con ejércitos de un sistema, prefirió ironizar, reírse un poco de sí mismo y de nosotros. Y de ahí entender los problemas fundamentales del ser como son la angustia, la muerte, la justicia, la vida social, el odio, la literatura, la ciencia.

¿Entonces podríamos decir que hay humor en casi toda la obra nerudiana?

-No. Hay unos cinco nerudas en Neruda.
Diría que al comienzo pocos fueron como él capaces de llegar a una negación tan radical del humor como la que hizo en “Residencia en la Tierra”. Yo creo que ni Dante consiguió describir la nada y el nihilismo en los términos que lo hizo Neruda. Dante siempre supuso un Dios detrás, que en última instancia arreglaba las cosas. Una especie de bombero cosmológico. Neruda hizo la experiencia del vacío, de la nada, del abandono. Hubo gente que se suicidó después de leer “Residencia en la tierra”, lo que afectó mucho al poeta hasta el punto de no autorizar nuevas ediciones de ese libro durante años.

Pero antes Neruda había escrito “Crepusculario” y “Veinte poemas de amor” que se leen como poesía amorosa....

-Todo el desarrollo de “Veinte poemas” se refiere a un amor adolescente, agresivo, que no hace otra cosa que crecer para autodestruirse. Dice “Todo en ti fue naufragio”. Toda “La canción desesperada” es un himno a la desintegración. Incluso la poesía política de Neruda es sombría. La de la primera época se plantea en base a una épica en la que no existen sujetos personales.

UN VIRAJE APASIONANTE
¿Advierte entonces un enorme viraje en “Estravagario”?

-Un viraje apasionado y de gran interés. Ahí se afirma que no es necesario desaparecer en el todo colectivo ni abandonar nada. Es la óptica del creador la que ha cambiado. Ha entendido también que no hay que tomarse tan en serio a sí mismo para asumir realmente en serio a los demás. Es el más alto grado de la sabiduría. El amor no consiste en otra cosa -lo demostró Chaplin- que en reírse de sí para que el otro pueda aparecer.
UD. ha hablado de Dios. Algunos estudiosos nerudianos han insistido en cierta dirección meta, física del poeta.  ¿Es gratuita tal afirmación?

-Le podría decir que una señora le preguntó en un cóctel a Unamuno si creía en la existencia de Dios y este le respondió con su claridad de siempre: “Depende de lo que usted entiende por existencia, por creencia y por Dios”. Neruda se refirió a asuntos metafísicos en su “Viaje al Corazón de Quevedo”. Ese texto muestra como lo humano para Neruda está más allá de lo divino o metafísico. Y que lo que importa es el fenómeno material tal como se da en nuestra vida. La cuestión no es indagar sobre el más allá del tiempo y el espacio sino en lo que tenemos como seres humanos inmediatos a nosotros. Y eso es lo que nos debe hacer pensar.
¿Y se advierte eso en todo lo que tiene que ver con Neruda?

-Cuando uno visita sus casas se da cuenta que el poeta escenificó su vida. La convirtió en una instancia trascendental sobre la cual pensar. Tomó la existencia como un niño grande. Cuando uno abre “El libro de las preguntas” percibe que esas interrogaciones no se las hace un adulto sino un niño. La metafísica, la mística significan la destrucción de lo inmediatamente humano. Un gato, un hígado, un reloj submarino, una cebolla no caben dentro de la metafísica. Cuando uno toma en serio todas esas cosas se da cuenta que está frente a un milagro. Morir es un hecho tan trivial como nacer. La poesía de Neruda estuvo en su casi totalidad dedicada al milagro de las cosas y los hechos de todos los días.

EL FONDO DEL POZO
¿Y no se quedó en la superficie de las cosas?

-Al contrario: avanzó de la superficie a la profundidad. Describió lo que apareció arriba desde el fondo más recóndito del pozo. Se ocup de las esencias sin ir jamás a las supuestas cosas ocultas. Captó la maravilla del instante, de las luces, de la naturaleza misteriosa. Mostrarle todo eso a los seres humanos es un milagro. La gente se angustia en general por dos razones: por su inquietud frente al futuro o porque siente unos remordimientos tremendos por lo que hizo en el pasado. Son pocos los que están en situación y en voluntad de gozar el presente. Neruda descubrió una nueva dimensión del presente.
¿En su trabajo en la Fundación Neruda, ha encontrado elementos nuevos que necesitaba para sus indagaciones?

-Poco a poco he convertido la casa denominada “La Chascona” en mi propio domicilio. En pocas partes en el mundo trabajo con mayor gusto. La casa es un poema físico en el espacio. En Europa se carece de las instituciones que puedan hacer fértil el estudio de la obra de sus genios. La Fundación Neruda pone a disposición de todos la obra de Neruda, ordenada, cuidada. Alguien dijo que no son los muertos los que se quedan solos sino los vivos. Eso se sintió en “La Chascona” en septiembre de 1973. Pero nació la Fundación que soñó, que proyectó el poeta. Podemos estar ahora seguros que tendremos siempre a Neruda vivo.

EL POLÍTICO
Se quiere olvidar que Neruda fue siempre un político. ¿Qué aportó a su juicio en ese terreno? ¿Se puede apreciar la obra de Neruda desde un estricto punto de vista político? ¿Se equivocó? ¿Fue certero?

-Primero hay que decir que estamos viviendo una pausa de la historia política. Cuando Fukuyama, ese filósofo americano japonés dijo que se había acabado la historia yo me alegré un poco. Ojalá que fuera así. Pero lo cierto es que la historia no se detiene. Hasta el silencio tiene también su lenguaje. La ausencia momentánea de las utopías nos permite dar una vuelta hacia atrás, volver a los viejos maestros y reflexionar sobre el pasado. Habría que preguntar ¿qué significa la política?. Definitivamente no son los acuerdos de pasillos ni la discusión entre el ala izquierda o derecha de un partido.
De acuerdo. Pero usted no responde todavía la pregunta....

-No se impaciente. Habría que hacer biografía política de Neruda, no en base a los testimonios sino a los documentos. En un artículo a propósito de mi libro sobre “Heidegger y el nazismo” aparecido en el New York Times un izquierdista de otrora decía que después de estudiar las relaciones entre Heidegger y Hitler me recomendaba hacer lo mismo con las relaciones de Neruda con Stalin.
¿Le parece una mala recomendación?

-Me parece una equivocación. Si alguna vez se encontraron Hitler y Stalin sus caminos eran diferentes. Hitler era plenamente consecuente con los postulados del fascismo al exterminar a seis millones de judíos y provocar la muerte de veinte millones de seres humanos. En cambio Stalin al ordenar el asesinato de otros tantos millones de personas era inconsecuente con los principios del igualitarismo y la democracia popular. Stalin traicionó sus propios postulados. Hitler fue la mano ejecutora de una doctrina perversa y antihumana. Stalin fue un producto del bajo vientre del marxismo. Heidegger se negó a hacer una crítica consecuente de la perversión fascista. Neruda creyó en algún momento en Stalin como un revolucionario humanista. Cuando comprobó que no era así no vaciló en hacer la crítica.
¿Una crítica política?

-Neruda tienía conciencia de que un poeta tiene el deber de pensar a un nivel más profundo que el quehacer político. Me extraña que alguna gente comprometida con los pobres de este mundo considere que su causa ha fracasado. Eso es tan falso como si alguien dijera que ya no existen los pobres y las injusticias. Seria una experiencia interesante aplicar hoy el materialismo histórico a los materialistas históricos.

SIEMPRE ACTUAL
En definitiva ¿cuáles fueron los móviles políticos de Neruda?

-Lo movió la convicción de que la política es un instrumento importante para humanizar la vida. Los grandes asuntos de la sociedad humana le preocuparon siempre y eso se puede advertir a partir de “Crepusculario”, incluso. Hasta en la bajada a los infiernos de “Residencia en la tierra” aspira a una reunión “bajo nuevas banderas” porque lo humano había sido asesinado o traicionado.
¿Cree que Neruda va a ser siempre actual? ¿No le parecerá anticuado a las nuevas generaciones?

-Neruda es un clásico. Siempre vamos a abrir sus libros para encontrar una respuesta para un problema actual. Con nuestro poeta se cumple exactamente lo que decía Tolstoi: “Habla de tu aldea y hablarás del mundo”.



Luis Alberto Mansilla
Fuente: http://www.fundacionneruda.org/texto_cuadernos/lasideas_bol_invierno1992.doc

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