lunes, 14 de diciembre de 2009

Miguel Angel, (Michelangelo Buonarroti) 1475-1564.

Nació en Caprese, Florencia, Italia. Insigne pintor, escultor, arquitecto y poeta del ranacimiento italiano. Maestro destacado por su colaboración en el desarrollo del arte occidental. Sin duda es este el artista al cual todos sus contemporáneos y siguientes quieren emular.

Archivo:Michelangelo portrait.JPG

Sus primeros pasos serios en la pintura, fueron en el estudio de Ghirlandaio, otro de los maestros superdotados italianos, quien quedaba estupefacto al ver las creaciones de Miguel Angel, las cuales no imitaban las suyas como otros discípulos de su academia.

A los 22 años Miguel Angel esculpe para el Vaticano: La Pieta (La Piedad, mármol de 174 centímetros de alto y ancho de 195), en la Basílica de San Pedro, obra incomparable en la historia del arte europeo. A esto se suman los frescos que pinta en la Capilla Sixtina, admirados desde su creación.
Los maestros insuperables de esa época y que establecen las reglas del arte pictórico son: El Giotto y Leonardo. Nadie esperaba la aparición de algo superior. Sin embargo las obras de Miguel Angel van más allá de toda expectativa.
©dr.croxwell.


Delfos y Sílfide


Creación del Hombre


Profetisa Sibila






Capilla Sixtina


Cielo Capilla Sixtina


Cielo Capilla Sixtina


Cielo Capilla Sixtina

Fuente: http://pintoresfamosos.juegofanatico.cl/michelangelo.htm


Biografía:

Nació en Caprese, cerca de Arezzo, hijo de Ludovico di Leonardo Buonarroti Simone, podestà en el Castillo de Chiusi y de Caprese, y de Francesca di Neri del Miniato del Sera. La familia era florentina, pero el padre se encontraba en Caprese al desempeñar el cargo político de podestà.

El padre le hizo estudiar gramática en Florencia con el maestro Francesco da Urbino. Desde muy temprano mostró sus dotes no solo artísticas para la escultura, en la que empezó a despuntar; a pesar de la oposición familiar, para quien un hijo artista suponía una deshonra, entró el 28 de junio de 1488 en el taller de Ghirlandaio, donde permaneció como aprendiz durante ocho años, pasados los cuales, bajo la tutela de Bertoldo di Giovanni, comenzó a frecuentar el Jardín de los Médicis de San Francisco, donde estudió las esculturas antiguas allí reunidas.

Sus primeras obras artísticas suscitaron la admiración de Lorenzo el Magnífico que lo acogió en su Palacio de la Vía Larga entre 1489 y 1492, donde Miguel Ángel se encontró con Poliziano y otros realistas del círculo mediceo, poniéndose en contacto con las teorías absolutistas de Platón, que acabarán por convertirse en uno de los pilares fundamentales de su vida, que se plasmará tanto en sus obras artísticas como en su producción como poeta.

Se cuenta una anécdota en Florencia sobre su estancia en el Jardín de los Médicis y la admiración que sentía por él Lorenzo el Magnífico, que dice así: un día de estos en los que el joven escultor trabajaba con ahínco en su escultura llegó de pronto Lorenzo, con gesto más que arrogante, y ante el trabajo que el Buonarroti realizaba, un busto de un Baco viejo, le dijo casi con desdén que le vendría mejor a ese rostro la carencia de algún que otro diente, que con ello lograría la expresividad del rictus y ratificaría su presunta vejez. Miguel Ángel se sintió tan contrariado ante lo dicho por el Magnífico, que no vio la hora de que se marchase el príncipe, para saltarle un diente a la estatua.

Entre 1490 y 1502 realiza sus primeros dibujos, estudios sobre los frescos góticos de Masaccio y Giotto y los primeros relieves, La Virgen pontificada («La Virgen de la escalera») y la Batalla de los Centauros, conservados en la casa Buonarroti de Florencia, y en los que existe ya una clara definición de su estilo. En ellos se muestra como el claro heredero del arte florentino de los siglos XIV y XV, al tiempo que establece una vinculación más directa con el arte clásico.

Tras la muerte de Lorenzo el Magnífico, en 1492, Miguel Ángel huye de Florencia y pasa por Venecia, instalándose después en Bolonia. Allí esculpe diversas obras tomando su influencia de la labor de Jacopo della Quercia; en el invierno de 1495 regresa a Florencia, entonces dominada por Savonarola. Al contrario que Leonardo da Vinci, que ve en el fraile a un fanático, Miguel Ángel resulta profundamente afectado por la predicación y del rigor moral del fraile, preguntándose si la iglesia debe ser reformada y suscitando sus primeras dudas sobre el valor ético que ha de darse al arte.

En 1496 decide marcharse a Roma, ciudad que le vio triunfar, iniciando una década de intensísima actividad generadora de arte, al término de la cual, sin haber alcanzado apenas los treinta años, se consagra como un artista puntero.

La Piedad de Miguel ÁngelAntes de 1501 ya había esculpido La Piedad del Vaticano y el Baco de Bargello. En mayo de 1501 vuelve a Florencia. Realiza el Tondo Pitti. En 1504 recibe el encargo de pintar un fresco en el Palacio de la Señoría: La batalla de Cascina; no se llegó a ejecutar, pero sí el cartón, hoy perdido. Realiza entonces el David, obra cumbre de la escultura y de una gran complejidad por lo estrecho que es el mármol, colocado delante del palacio del Ayuntamiento de Florencia (actualmente en la Galería de la Academia), convirtiéndose en la expresión de los supremos ideales cívicos del Renacimiento. La piedad es su única obra firmada.

Miguel Ángel permanece impresionado por las nuevas ideas pictóricas de la envoltura atmosférica y de la indeterminación espacial y psicológica presentes en los cartones o en los estudios de Leonardo para el grupo de Santa Ana con la Virgen, el Niño y san Juan. El cartón, disperso, dado que el conservado en la National Gallery de Londres no se corresponde con las descripciones iconográficas de Vasari y Pietro da Novellara, fue expuesto, en 1500, en la iglesia de la Santissima Annunziata. Y es casi seguro que Miguel Ángel lo estudió, y de ello son prueba los tres tondi que realizó. Entre 1500 y 1501 realiza el temple sobre tabla con Sepultura de Cristo conservado en la National Gallery de Londres.

Entre agosto y septiembre de 1504 le encomiendan el fresco con la Battaglia di Cascina.

En marzo de 1505, Julio II le llama a Roma y le encarga la realización de su monumento fúnebre, proyectando un complejo de arquitectura y escultura monumental, donde se celebrase el triunfo de la Iglesia más que el prestigio del Pontífice. Miguel Ángel, entusiasmado con esta obra, permanece en Carrara durante ocho meses para ocuparse personalmente de la elección y de la extracción de los mármoles necesarios, pero al volver a Roma el Pontífice, absorbido por los planos de Bramante para la reconstrucción de San Pedro, había archivado los planos del mausoleo.

El 17 de abril de 1506 Miguel Ángel, enfadado, abandona Roma y se dirige a Florencia, pero a finales de noviembre, tras los numerosos llamamientos del Pontífice que le amenazó con excomulgarle, se reúne con él en Bolonia. El papa le asignó un trabajo en Bolonia: una colosal estatua de bronce del papa Julio, que entrega en febrero de 1508, en la iglesia de San Petronio. Esta escultura fue destruida en diciembre de 1511 por rebeldes boloñeses.

Entre marzo y abril de 1508, el artista recibe de Julio II el encargo de decorar la bóveda de la Capilla Sixtina, en mayo acepta y los frescos los concluye cuatro años más tarde, tras un solitario y tenaz trabajo. Idea una grandiosa estructura arquitectónica pintada, elaborando esculturas de potentes musculaturas en dos dimensiones, inspirada en la forma real de la bóveda. Al tema bíblico general de la bóveda, Miguel Ángel interpone una interpretación neoplatónica del Génesis, dando forma a la interpretación de las imágenes que se van a convertir en el símbolo mismo del arte del Renacimiento. La obra se presentó públicamente el 31 de octubre de 1512.

Sin embargo, Miguel Ángel padecería trastornos ocurridos por este largo tiempo en el que permaneció acostado. Al lo largo de su vida, vivió con problemas en la espalda y la postura, también generados por una caída desde el andamio que el artista sufrió.

Después de la muerte de Julio II en mayo de 1513, el artista acomete un segundo intento de llevar a cabo la obra del mausoleo del Pontífice. Durante tres años (1513-16), Miguel Ángel trabajó sin interferencias en la tumba, concluyendo entonces la gran estatua sedente de Moisés con las Tablas de la Ley, así como el Esclavo agonizante y el Esclavo rebelde, ambos en el Museo del Louvre, París, que reflejan, con atormentada energía, la terribilità michelangiolesca. Pero este segundo intento tampoco prosperó.

En 1516, por encargo de León X, inicia la fachada de San Lorenzo, trabajo que tendrá que abandonar con gran amargura en 1520. Del proyecto original se conservan numerosos dibujos y una maqueta de madera. A partir de 1520 y hasta 1530, Miguel Ángel se dedica en Florencia a la construcción de la Sacristía Nueva de San Lorenzo y de la Biblioteca Laurenciana, en especial la escalera. Después del saqueo de Roma en 1527 y la expulsión de los Médicis en Florencia, y como hecho meramente anecdótico, Miguel Ángel formó parte del gobierno de esta República, siendo nombrado "gobernador y procurador general de la fabricación y fortificación de las murallas", participando en la defensa de la ciudad asediada por las tropas papales. Con la caída de la República en 1530, el perdón de Clemente VII le salvó de la venganza de los partidarios de los Médicis. A partir de ese año retoma los trabajos de la Sacristía Nueva y del sepulcro de Julio II.

En 1534, a disgusto con la nueva situación política de Florencia, abandona la ciudad estableciéndose definitivamente en Roma, donde acepta el encargo de Clemente VII, para el altar de la Capilla Sixtina, donde realiza el Juicio Final, entre 1536 y el otoño de 1541.

La Crucifixión de Logroño, atribuida a Miguel ÁngelHacia 1539 entabló una apasionada amistad con Vittoria Colonna, a quien estimó enormemente, y quien tuvo sobre él una gran influencia. Miguel Ángel le dedicó varios de sus sonetos y la retrató en numerosos dibujos.

En 1540 Vittoria le pidió un pequeño cuadro de la Crucifixión que le ayudara en sus oraciones privadas. Tras presentarle varios bocetos, que se conservan en el British Museum y en Louvre, el artista gustoso le pintó un pequeño Calvario quedando Vittoria muy complacida por la espiritualidad de las figuras. En ese momento sólo eran Cristo, la Virgen y la Magdalena.

En 1547 falleció Vittoria y tal era el afecto que Miguel Ángel le profesaba que recuperó el cuadro y la incluyó como María Magdalena abrazando la cruz de Cristo y portando sobre los hombros un pañuelo símbolo de su viudez. A pesar de que se perdió el cuadro original, tenemos muchos dibujos y copias hechas por discípulos de Miguel Ángel. Una de esas copias, que algunos históricos atribuyen a Miguel Ángel, se encuentra en España en la Concatedral de Santa María de la Redonda de Logroño.

Terminado el Juicio Final, el papa Pablo III le encarga la pintura de dos grandes frescos en la nueva Capilla Paulina del Vaticano, pero antes tenía que acabar la tumba de Julio II, lo que motivó un nuevo contrato en 1542, quedando saldado el encargo entre 1544 y 1545 con las dos nuevas figuras: Lía y Raquel. De 1542 a 1550 trabajó en los frescos de la Capilla Paulina: La conversión de san Pablo y El Martirio de San Pedro.

En 1546, a la muerte de Antonio de Sangallo, le sucede en el cargo de arquitecto jefe de San Pedro y se dedicó, de ahí hasta su muerte 18 años más tarde, a la arquitectura y al dibujo. Entre sus trabajos de arquitectura, cabe citar que dirigió las obras de la Biblioteca Laurenciana, que todavía continuaba, la remodelación de la plaza del Capitolio; la capilla Sforza de Santa María la Mayor; la finalización del palacio Farnesio; y, sobre todo, la finalización de la Basílica de San Pedro del Vaticano. De esta época son las últimas esculturas como la Piedad Palestrina o la Piedad Rondanini, así como numerosos dibujos, y poesías de inspiración religiosa.

El 18 de febrero de 1564, falleció Miguel Ángel, a la edad de ochenta y ocho años. Fue enterrado en la iglesia de los Santos Apóstoles de Roma. Más tarde, su cuerpo fue robado y llevado a Florencia, donde está enterrado actualmente en la iglesia de Santa Croce. Fue Giorgio Vasari el encargado de diseñar el monumento que está sobre su tumba y comprende tres figuras llorosas que representan la pintura, la escultura y la arquitectura.

Según Cellini, en una disputa con Miguel Ángel, Torrigiano le dio un puñetazo en la nariz, causándole una desfiguración.

Miguel Ángel, el hombre: 

La creación de Adán, detalleMiguel Ángel, quien frecuentemente era arrogante hacia los demás y estaba continuamente insatisfecho consigo mismo, pensaba que el arte se originaba en la inspiración interior y en la cultura. En contradicción a las ideas de su rival Leonardo da Vinci, Miguel Ángel vio a la naturaleza como un enemigo al que hay que superar. Las figuras que creó están de ese modo en movimientos forzados, cada una en su propio espacio aparte del mundo externo.

Para Miguel Ángel, el trabajo del escultor es liberar la forma que, según él creía, ya se encontraba dentro de la piedra. Esto puede verse de manera más vívida en sus figuras sin terminar, las cuales para muchos parecen estar luchando por liberarse a sí mismas de la piedra. La falta de acabado en sus esculturas se debe a que le desagradaban a medio trabajo y las dejaba sin terminar.

También instiló en sus figuras un sentido de causa moral para la acción. Esto puede verse en la expresión facial de su estatua de mármol, el David. Posiblemente, su segundo trabajo más famoso (después del David) es el fresco del techo de la Capilla Sixtina, la cual es síntesis de arquitectura, escultura y pintura. Su Juicio Final, también en la Capilla Sixtina, es la descripción de una extrema crisis.


El techo de la capilla SixtinaVarias anécdotas revelan que las habilidades de Miguel Ángel, especialmente para la escultura, eran profundamente apreciadas en su tiempo. Se dice que siendo aún un aprendiz había hecho un pastiche de una estatua romana (Il putto dormiente o un Cupido dormiente, el niño durmiente) de tal belleza y perfección que luego fue vendida en Roma como un modelo original romano al cardenal Raffaele Riario; descubierto el engaño y rechazada la obra, el cardenal invitó a Miguel Ángel a Roma donde llegó el 25 de junio de 1496.

Otra conocida anécdota dice que cuando terminó el Moisés (San Pietro in Vincoli, Roma), Miguel Ángel golpeó violentamente la rodilla de la estatua con un martillo gritando «¿Por qué no me hablas?». Le influyó en gran medida la escultura del Laoconte, descubierta en su época en las termas del foro. Dice la historia que fue él quien dijo: «Éste es el Laoconte del que habla Plinio». Le impresionó de él la medida monumental del conjunto, la torsión de los cuerpos y la expresividad de los rostros.


Vida amorosa: 

Moisés Fundamental en el arte de Miguel Ángel es su homosexualidad, amor por la belleza masculina, la cual sabe plasmar perfectamente y con gran erotismo a diferencia del cuerpo femenino, que no lo sabe pintar. Esto se puede ver en los frescos de la Capilla Sixtina, donde Eva tiene cuerpo muy rudo y masculino. Lo atraía tanto estética como emocionalmente. Tales sentimientos le causaban gran angustia, y expresaba la lucha entre los ideales platónicos y el deseo carnal en sus esculturas, dibujos y poesía ya que también entre otros logros Miguel Ángel fue el gran poeta lírico italiano del siglo XVI.

Otros especialistas, parecen sugerir, que tal angustia, lejos de ser una manifestación neurótica que afectaría a Miguel Ángel, sería parte consustancial a la formulación y resolución, de elección de temas y ejecución de su Arte. Las teorías neoplatónicas, habrían ayudado, así, a sublimar de manera coherente, tanto en su poesía como en el resto de su obra, su homosexualidad, enmarcándola en su contexto histórico, y que, desde luego, no puede ser entendida tal y como, la modernidad de nuestro tiempo la contempla. En todo caso, sería más correcto hablar de homoerotismo, en su acepción más helénica, o de paideia griega.

El escultor amó a gran cantidad de jóvenes, muchos de los cuales posaron para él así como también con él durmieron. Algunos eran de alta alcurnia, como el joven de dieciséis años Cicchino dei Bracci de exquisita belleza, cuya muerte, sólo un año después de su encuentro con Miguel Ángel en 1543, le inspiró la escritura de cuarenta y ocho epigramas funerarios. Otros de estos jóvenes eran callejeros quienes se aprovechaban del escultor. Febbo di Poggio, en 1532, vendió sus encantos; en respuesta a los poemas de amor de Miguel Ángel este le pide dinero. Antes, Gerardo Perini, en 1522, le robó a Miguel Ángel sin ningún pudor.

Su mayor amor fue Tommaso dei Cavalieri (1516–1574), que tenía 16 años cuando Miguel Ángel se encontró con él en 1532, teniendo éste 57. En su primer intercambio de cartas, fechado el primero de enero de 1533, Miguel Ángel declara:

Su señoría, única luz del mundo en nuestra era, nunca estará satisfecho con el trabajo de otro hombre porque no hay otro hombre que se te asemeje, ninguno que te iguale... Me apena grandemente que no pueda recuperar mi pasado, y así de esa manera por más tiempo estar a su servicio. Tal como es, sólo puedo ofrecerle mi futuro, el cual es corto ya que soy anciano... Eso es todo lo que tengo que decir. Leed mi corazón ya que la pluma es incapaz de expresarse bien.

A su vez su amado es abierto al afecto del hombre mayor:

Juro devolver su amor. Jamás he querido a un hombre como lo quiero a usted, ni he deseado una amistad más que la que deseo la suya.

Este permaneció devoto a su amante hasta el final, sosteniendo su mano mientras expiraba su último aliento.

Michelangelo le dedicó a Cavalieri cerca de trescientos sonetos y madrigales, constituyendo la más vasta secuencia de poemas compuestas por él. Aunque hay quienes se apuran en afirmar que la relación era meramente de afecto platónico, los sonetos son la primera gran secuencia de poemas en cualquier idioma romance de un hombre dirigido a otro, antecediendo en esto a los sonetos de Shakespeare hacia su joven amigo en unos cincuenta años.

El homoerotismo de la poesía de Michelangelo fue obscurecida cuando su sobrino nieto, Miguel Ángel el joven, publicó una edición de su poesía en 1623 cambiando el género de los pronombres masculinos.

Valoración: 

La obra de Miguel Ángel, celebrada por sus contemporáneos como el punto culminante del arte renacentista, fue también su dramática conclusión. Sus esculturas, sus pinturas y su arquitectura, fueron admiradas más allá de todo límite, consideradas como creaciones superiores a las de los antiguos y por encima de la naturaleza misma. Pero Miguel Ángel estaba todavía vivo cuando se inició la polémica, entre los apasionados exaltadores de su arte y sus detractores, que condenaban la falta de medida y de naturalidad, contraponiendo su fuerza a la gracia y la elegancia del arte de Rafael.

El carácter profundamente religioso de Miguel Ángel, su genial cabeza le llevaron a ser considerado como un mito lo que le acarreó, como antes se ha apuntado, algunas críticas ya que su dominio de las técnicas clásicas llevaron a que, en cierta medida, jugara con ellas y las sobrepasara. Su modo de ser impulsivo le llevó a dedicarse en su juventud a manifestaciones artísticas principalmente escultóricas en donde el artista tiene una mayor cercanía con su obra, la lleva a cabo él mismo, cosa que se pierde con la arquitectura que por encargo papal acepta en muchas ocasiones principalmente en el segundo tramo de su vida.

Su proyecto de la basílica Vaticana en la que trabajó durante casi veinte años de su vida simplifica el proyecto que ideó para la misma Bramante, si bien mantiene la estructura en cruz griega y la gran cúpula. Miguel Ángel creaba espacios, funciones englobadoras de los elementos principales sobre todo la cúpula, elemento director del conjunto. A pesar de todo no consiguió ver su idea acabada, para lo cual otro arquitecto debería sustituirle, que fue Maderno en última instancia.

Como pintor, tuvo honda influencia en la generación posterior manierista. Tintoretto se ve influido por su dibujo, las formas anatómicas de los cuerpos y sus torsiones, escorzos y posturas forzadas.

Por lo que se refiere a la escultura, su David representó no ya una vuelta a modelos de la Antigüedad grecolatina sino que, por primera vez, se realizaba una obra que los superaba. Muchas de sus obras están inacabadas (non finito, en italiano), pero debe diferenciarse entre aquellas en las que el autor, intencionadamente, dejaba partes sin hacer, como los tondi Taddei y Pitti, de aquellas otras que no llegó a acabar a causa de factores externos.

En sus dos obras inacabadas voluntariamente, Miguel Ángel se vincula con Leonardo y su poética de la indeterminación espacial y psicológica, por lo que dejó algunas partes de sus dos tondi en un estado de esbozo.

El resto de las obras inacabadas por accidente permiten, sin embargo, conocer el proceso escultórico que seguía Miguel Ángel.

Arquitectura: 

La fachada de san Lorenzo, 1515-1519. En 1515 el papa León X visitó Florencia y, para la ocasión, se recubrió la inacabada fachada de la iglesia de san Lorenzo con una construcción efímera realizada por Jacopo Sansovino y Andrea del Sarto. El pontífice decidió entonces realizar un concurso para la fachada de la iglesia, patrocinada siempre por los Médici y mausoleo de la familia. Miguel Ángel triunfó en el concurso. Proyectó realizar un frente en el que se representara toda la arquitectura y toda la escultura de Italia, ideando una fachada semejante a un retablo contrarreformista pero que en realidad estaba inspirado por los modelos de la arquitectura profana, realzada con numerosas estatuas de mármol, bronce y relieves. El contrato se rescindió en marzo de 1520, por la dificultad de la empresa y su elevado coste
Sacristía Nueva (Sagrestia Nuova) en la Capillas Mediceas (Capelle Medicee) , 1519-1529, Florencia, con sus famosas estatuas funerarias. En 1519 los Médici le encargaron la realización de una segunda capilla funeraria en la iglesia de San Lorenzo de Florencia, la llamada Sagrestia Nuova, destinada a acoger las tumbas de los capitanes Julián, duque de Nemours y Lorenzo, duque de Urbino, muertos hacía poco, y la de los Magníficos, Lorenzo y Julián de Médici. Su primer proyecto es el de un monumento aislado en el centro de la sala pero, después de discutir con los comitentes, lo cambió y previó colocar la tumba de los capitanes adosados al centro de las paredes laterales, mientras que la de los Magníficos estarían adosadas a la pared del fondo ante el altar. La obra se inició en torno a 1525.
Vestíbulo de la Biblioteca Laurenciana, Iglesia de San Lorenzo, en Florencia. La escalera fue construida por Ammanati y por Vasari, según los planos que Miguel Ángel envió desde Roma en 1559.
Palacio Farnesio (Palazzo Farnese), Roma. Entre 1547 y 1550 Miguel Ángel completa la fachada y el cortile del Palacio Farnese: en la fachada varió, respecto al proyecto de Sangallo, algunos elementos, en particular del último piso.
Plaza del Capitolio (Piazza del Campidoglio), Roma. Con la colocación en el Capitolio de la estatua ecuestre de Marco Aurelio, símbolo de la autoridad imperial y por extensión de la continuidad entre la Roma imperial y la papal, Pablo III encargó a Miguel Ángel que estudiara la reestructuración de la plaza del Capitolio, centro de la vida civil romana. La plaza fue realizada con planta trapezoidal con el palacio de los Senadores al fondo, dorado de escalera en forma de rampa y delimitada a los lados por dos palacios: el Palazzo dei Conservatori y el llamado Palazzo Nuevo construido ex-novo, ambos convergentes hacia la escalera de acceso al Capitolio. Los edificios fueron dotados de un orden gigante con pilastras corintias en la fachada, cornisas y arquitrabes, mientras que el pavimento de la plaza se diseñó con una retícula curvilínea inscrita en una elipse centrada en el basamento de la estatua de Marco Aurelio. Aunque se acabó un siglo después, se siguió el plan de Miguel Ángel.
Basílica de San Pedro. En 1546, Miguel Ángel se hizo cargo de las obras. Le corresponde en particular la modificación de la cúpula respecto al proyecto de Bramante: suprime el anillo con columnas y le da un perfil más elevado. Al suprimir las torres, la cúpula se convierte en el elemento predominante. También le corresponde el ábside. Esta obra la proyectó entre 1558 y 1561 y fue concluida por Giacomo della Porta en 1591. Decidió volver a la planta central del primer proyecto de Bramante, con un cuadrado inscrito en la cruz griega, rechazando la planta de cruz latina introducida por Rafael.
Puerta Pía (Porta Pia), h. 1561. Diseñó esta monumental obra, con un arco poligonal y remates de obeliscos y bolas. La fachada principal está hacia el interior de la ciudad, para crear una verdadera y propia escenografía urbana. Tiene un frontón curvilíneo interrumpido e inserto en otro triangular.
Santa Maria degli Angeli, 1561. Intervino en la restauración de un vasto ambiente dentro de las Termas de Diocleciano, la singularísima y monumental iglesia de Santa María de los Ángeles y de los Mártires.

Poesía: 

Como poeta, Miguel Ángel, ha dejado unas trescientas composiciones que ocupan un puesto destacado en la lírica del siglo XVI, destacando su tono enérgico y austero y una continua tensión hacía una ardiente inmediatez expresiva.

A diferencia del resto de la poesía usual en el Cinquecento, influida por Petrarca, adopta el tono de la poesía de Dante. Las composiciones poéticas más antiguas datan de los años 1504-1505 pero es probable que haya realizado algunas con anterioridad, dado que se han perdido muchos de sus manuscritos de juventud.

Su formación poética viene probablemente de los textos de Petrarca y Dante, conocidos en la corte humanística de Lorenzo de Médicis. Los primeros sonetos se relacionan con su trabajo artístico, a menudo rozando lo grotesco con imágenes y metáforas bizarras. Posteriores son los sonetos realizados para Vittoria Colonna y para el amado Tommaso de' Cavalieri; en estos se concentra principalmente en el tema neoplatónico del amor divino o humano, con el contraste entre amor y muerte resolviéndolo con soluciones dramáticas o irónicamente destacadas.

En sus últimos años las rime se concentran mayormente sobre el tema del pecado y de la salvación individual, con un tono amargo y a veces angustioso. Sus rimas encontraron cierto eco en la poesía estadounidense del siglo XIX, traducidas por el filósofo Ralph Waldo Emerson.


En otras artes: 

La figura de Miguel Ángel ha sido llevada al cine en varias ocasiones, siendo la más famosa, la película: "The Agony and the Ecstasy" (El tormento y el Éxtasis), 1965), dirigida por Carol Reed sobre una novela de Irving Stone y protagonizada por Charlton Heston como Miguel Ángel y Rex Harrison como el Papa Julio II.

Muchos de sus poemas han sido musicados en forma de lied, siendo los más conocidos los de Dmitri Shostakovich, grabados por Dietrich Fischer-Dieskau. Lista de textos de Buonarroti musicados.


Bibliografía 

Carrassat, P.F., Maestros de la pintura, Spes Editorial, S.L.2005. ISBN 84-8332-597-7
Harris, N., El arte de Miguel Ángel, Ediciones Polígrafa, S.A., 1981. ISBN 84-343-0338-8
Historia del Arte, Anaya, Madrid, 1986. ISBN 84-207-1408-9
Bibliografía del artículo de la wikipedia en italiano:
Vasari, G., Le Vite de più eccellenti architetti, pittori, et scultori italiani, da Cimabue insino a' tempi nostri: descritte in lingua Toscana, da Giorgio Vasari Pittore Aretino, Florencia, 1550.
Condivi, A., Vita di Michelangelo Buonarroti raccolta per Ascanio Condivi da La Ripa Transone, Roma 1553.
Milizia, F., Le vite de' più celebri architetti d'ogni nazione e d'ogni tempo precedute da un saggio sopra l'architettura, Roma 1768.
Tolnay, Ch. de:
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Il carteggio di Michelangelo, edición póstuma de Giovanni Poggi a cargo de Paola Barocchi y Renzo Ristori, Florencia 1965-1983 5 vol.
Caronia, G., Ritratto di Michelangelo architetto, Roma-Bari 1985.
Argan, G.A. y Contardi, B., Michelangelo Architetto, Milán 1900.
Hirst, M., Michelangelo i disegni, Turín 1993.
Forcellino, A.:
Michelangelo Buonarroti, Turín 2002.
Michelangelo. Una vita inquieta, Roma-Bari 2005.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_%C3%81ngel

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